domingo, 29 de octubre de 2017

¿TE ATREVES A SER TÚ MISMO?


Así como hay dos polos en un imán, uno positivo y otro negativo, las personas también cargamos con dos personajes en disputa; uno de ellos es el que se afana por el éxito material y el otro que aspira a elevarse espiritualmente. “Dos personas han estado viviendo en ti durante toda tu existencia; una es el ego: charlatán, exigente, histérico, calculador; la otra es el ser espiritual oculto, cuya suave y sabia voz has oído y atendido sólo en pocas ocasiones”.

El ego es una imagen de nosotros mismos que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida. Esta especie de personaje incluye creencias sobre cómo somos y sobre cómo deberíamos ser. El ego nos condiciona a creer que la fantasía que tenemos de nosotros es lo que somos.
La paradoja surge cuando, aun habiendo sido nosotros sus artífices, nos identificamos tanto con nuestro ego que acaba dictaminando nuestro comportamiento cotidiano. Esto sucede especialmente en nuestras relaciones con los demás. Un ejemplo de ellos sería que la mayoría de las personas de nuestra sociedad occidental mantiene de forma inconsciente la creencia de que en una discusión uno debe tener siempre la razón ya que, de lo contrario, esto será interpretado por los demás como un síntoma de debilidad e incluso de cierta estupidez. Esto hace que nos embarquemos a menudo en conversaciones vacías en las que, más que el escuchar y el enriquecimiento mutuo, lo que se da es una lucha entre egos hambrientos de atención y protagonismo. Este estado mental hace que, a menudo, cerremos las ventanas de nuestro ser por miedo a que nuestro ego salga lastimado de la batalla, impidiendo de paso que bocanadas de aire fresco lleguen hasta nosotros. El principal beneficio que sacamos de proteger nuestro ego es una sensación inmediata de seguridad. Esta sensación nos llega cuando logramos ponernos una etiqueta que describe quién somos (yo soy una persona que siempre tiene razón, que se sacrifica por el bienestar de los demás,  yo soy un buen profesional, yo soy sabio y con experiencia, yo soy una persona alegre y despreocupada...). Si pensamos sobre esto en profundidad, en seguida nos daremos cuenta que la sensación de control que esto nos proporciona es totalmente irreal. Sin duda, el ponerme una etiqueta me alivia porque me evita tener que decidir a cada instante quién o qué soy, me da una boya a la que agarrarme para no tener que luchar con la marea.
Sin embargo la boya nos impide movilidad. Así mismo actúa nuestro ego sobre nosotros: es como un apuntador que nos dicta qué parte del diálogo debemos recitar en cada momento.

La psicología cita que el ego es como el falso yo; algunas características del ego serían: hablar a espaldas de las personas para sentirnos mejores que ellas, encontrar los errores en nuestros subordinados para sentirnos superiores, o no aceptar que nos equivocamos, negándonos la oportunidad de aprender de nuestros errores. Se puede ser altruista y bondadoso para “mostrarnos” ante los demás y eso… también es ego.
Todos tenemos una inmensa colección de máscaras, las utilizamos según nos convenga ya sea en el ambiente social, laboral, familiar, de pareja, etc, las tenemos adheridas.
No sabemos diferenciar qué hacemos por nosotros mismos y qué hacemos por la manipulación del ego… El ego es una personalidad inferior que se crea cuando la persona tiene una autoestima baja, es decir, una sensación de baja valía y competencia personal. El ego, a través de sus múltiples manifestaciones, trata de ocultar a toda costa que la persona se siente internamente insegura, no valorada y poco querida.  Es por esa misma razón que utilizamos las máscaras para ser “aceptados”,
Pero lo real es que cuando nos conocemos, muy pocos podemos ver detrás de nuestras máscaras; no vemos a la persona, sino al personaje que la persona creó al sentirse desprotegida para así tapar las partes que podrían generar algún tipo de dolor, de esta manera nos sentimos más seguros en nuestra zona de confort, pero también más vacíos y desconectados de otros.
Para no correr riesgos utilizas una máscara (coraza o escudo protector) que es distinto a quien realmente eres: simple y vulnerable.  No sueles mostrarte de esta manera, ya que consideras que si la gente descubriera cómo eres en el fondo, no tolerarías ni la exposición, ni el altísimo nivel de vulnerabilidad que te conecta a la realidad en la que vives.
Tu mejor defensa para no mostrar tu vulnerabilidad, es mostrar máscaras, y de esta manera intentas suavizar el efecto de un rechazo.  Estas mascaras levantan paredes indestructibles entre las personas, ya que antes de entablar una relación sincera el boicot ya se ha activado, y la posibilidad de una conexión emocional, también.
Tú eres el que hiere primero, antes que aparezca la remota posibilidad de que te hieran a ti, y abandonas, mientes, engañas.  No es un mecanismo consciente, ya se ha instalado en tu subconsciente, y esta situación se repite ante estímulos similares.
Además, tu máscara cumple otra función: atraes gente que se ve seducida por esta actitud que has inventado, y no por quién realmente eres.  Al no poder dejar emerger tu verdadera personalidad, buscas personas que refuercen tu personaje y si te descubren y empiezan a ver tu verdadera persona sientes miedo y te alejas.  Prefieres relacionarte desde tu personaje y no desde el interés genuino en quien busca una conexión emocional contigo pues eso te aterra. Eso produce que las personas que no lleven máscara, cansadas acaben alejándose de ti, pues tu personaje ya les aburrió y vieron tu persona, pero tú no dejas que se acerquen a ella, no confías en ellas, porque no confías en ti.
 De este modo, ya sabes de antemano que nunca llegarás a algo concreto con parejas que logren ver más allá del personaje, sean ocasionales o con algún rasgo de estabilidad.  Eliges continuar en la misma posición, para minimizar  la posibilidad de sufrir.
Cada vez que aparece alguien que lee a través de todas tus máscaras, que logra una empatía muy especial contigo, y se conecta con tu vulnerabilidad y tus emociones más íntimas, esto te deja desprotegido e indefenso, sin saber qué hacer o cómo reaccionar, ya que en este caso los mecanismos de defensa inconscientes que venías activando no surten efecto. Esas personas suelen ser personas auténticas, por supuesto tienen ego, pues es inherente al ser humano, pero están liberadas de sus máscaras del ego, lo han transcendido al desnudarse ante sí mismas y ante el resto, han sufrido y se han sentido vulnerables, han aceptado sus luces y sus sombras y saben que no pueden gustar a todo el mundo y aun así se gustan a sí mismas. No necesitan protegerse constantemente ni crear personajes, pues viven con su persona.
Puedes deshacerte de tus máscaras si verdaderamente lo deseas.  La oportunidad de cambio hacia relaciones más gratas y saludables está en tus manos, sólo depende de ti decidir que ha llegado el momento oportuno para dejar las máscaras atrás y dejar que tu personalidad fluya, solamente tú lo decides.
¿Te atreves a ser tú mismo?

martes, 19 de septiembre de 2017

SANANDO EMPRESAS


Con los años, los beneficios y los avances de la Psicología se han ido extendiendo a diversos campos, entre los que se encuentra el mundo empresarial. Ya nadie pone en duda la necesidad de la Psicología de las Organizaciones y la importancia del estudio científico de la conducta en ámbitos laborales. La motivación, las actitudes, el estrés de los empleados y de los clientes son algunos de los conceptos claves en este ámbito y su compresión es imprescindible para mantener y progresar en cualquier negocio.
La atención psicológica empresarial ayuda a combatir el estrés causado por las relaciones de trabajo; los resultados se manifiestan en una mayor productividad y mejora en la toma de decisiones.
La terapia empresarial se ocupa del impacto de las relaciones entre trabajadores, socios, compañeros, jefes y como afectan estas a la empresa y a sus familias.
Una relación de trabajo diaria genera conflictos, de ahí que sea necesario tratar estos problemas para evitas la decadencia de la empresa y estimular el buen clima laboral.
La idea de la terapia empresarial es que el psicólogo sea el mediador desde el interior de la empresa, para hacer que los vínculos y objetivos tengan una estructura saludable. En la mayoría de los casos esta ayuda es clave para disminuir o eliminar el estrés laboral. El terapeuta o terapeutas empresariales, definen roles y trazan los objetivos alcanzables con estrategias definidas y equitativas para cada uno de los participantes.
Dado que la empresa se integra por individuos es inevitable que las historias personales surjan en éste ejercicio, pero precisamente se busca que el trabajo no afecte a la vida familiar.
La terapia empresarial comienza con una reunión en donde el psicólogo identifica los problemas de fondo que en su mayoría tienen que ver con la falta de una comunicación asertiva, no saber delegar responsabilidades y el crecimiento no planificado. La terapia permite ver a sus integrantes cuestiones que de otra manera no percibirían por la dinámica del día a día.
Cada vez más profesionales del mundo empresarial demandan este tipo de formación, al igual que cada vez más profesionales de la Psicología dirigen sus estudios e intervenciones al ámbito laboral. Desde  el Gabinete de Psicología VILA DE PAZ, te proponemos el desarrollo de diversas habilidades dirigidas tanto a optimizar tus horas en la oficina como para mejorar tu trato con el cliente. Entre ellas podemos destacar:
  • Motivación
  • Manejo del estrés
  • Atención y memoria
  • Inteligencia emocional
  • Neuromanagement 

    Además, nuestros talleres están dirigidos a todo tipo de empresas, bien si sus objetivos consisten en incrementar el rendimiento y la motivación de sus empleados, o bien lograr un mayor nivel de impacto en sus clientes y un mejor posicionamiento en el mercado.

    Nuestro compromiso es dotar a nuestros clientes de las competencias necesarias para afrontar los distintos escenarios del ámbito laboral, basándonos en una metodología participativa y poniendo un interés especial en el análisis de casos reales y el seguimiento de los aprendizajes.

    De este modo conseguimos que los participantes en nuestros talleres aumenten sus niveles de bienestar profesional y personal que tan relacionados están con el logro de los objetivos de negocio de las empresas.

    Gestionar equipos y obtener lo mejor de las personas es una de las tareas más apasionantes pero también más difíciles del entorno laboral. Para aprobar con nota esta asignatura es necesario adaptarse a las necesidades de cada miembro del equipo y desarrollar unas habilidades que nos permitan gestionar emociones, comunicarnos eficazmente, resolver conflictos, tomar decisiones, así como generar un ambiente que favorezca el trabajo en equipo, la creatividad y la productividad del grupo de trabajo.

    La inteligencia emocional, la comunicación asertiva y la capacidad para generar emociones positivas, serán ingredientes esenciales de un modelo de liderazgo que más allá de los conocimientos técnicos nos facilite liderar encontrado el equilibrio entre razón y emoción.

    A través del curso de liderazgo y gestión de equipos reflexionaremos sobre las competencias de un buen líder, realizando un diagnóstico de nuestro rol dentro del equipo y estableciendo planes de acción que nos permitan mejorar.

    Además disponemos de muchos otros cursos para empresas y  asesoramos y diseñamos CURSOS A MEDIDA PARA CADA DEPARTAMENTO, según sean las características y necesidades de cada uno de ellos.

    Ofrecemos SESIONES DE SEGUIMIENTO Y APOYO, una vez impartidos los cursos, para valorar la evolución de los alumnos, resolver dudas, situaciones nuevas o dificultades surgidas y reforzar los logros.


    Diseñamos y nos adaptamos a cualquier necesidad o sugerencia en función de las características del grupo al que vaya dirigido. Nuestras últimas experiencias de COACHING laboral han sido en el mundo de la salud, hostelería y profesorado. Hemos realizado formaciones a empresas como hospitales de la red balear, hoteles, colegios de primaria y secundaria entre otros y todos ellos con resultados muy satisfactorios.

  • Si deseas más información no dudes en contactas con nosotros a través del teléfono 617387828 o del mail sandrapgvilarin@hotmail.com y te asesoraremos en tu plan de formación empresarial personalizado. Nos encanta hacer felices a las empresas para encaminarlas al éxito.

jueves, 20 de julio de 2017

ENVIDIA LABORAL:EL BRILLO QUE MOLESTA A QUIENES VIVEN EN LA OSCURIDAD

La envidia a un reconocimiento es la principal causa de acoso laboral. "Los profesionales más dedicados y productivos son los que suelen sufrir más este acoso" (Iñaki Piñuel).
Deberíamos aproximarnos al tema teniendo claro que las raíces del acoso moral están en la envidia.

Personalmente, a pesar de ser psicóloga me cuesta entender  los fundamentos en los que se basa la envidia, y en especial la envidia profesional.

Las personas acosadas suelen ser personas brillantes en su profesión y en su vida personal, luchadoras y trabajadoras, empáticas y sinceras, y por ello suscitan la envidia de sus compañeros y, en ocasiones, incluso la de sus superiores.
El sujeto acosado es percibido como una amenaza por los envidiosos. Resulta para ellos frustrante el tener que medirse con alguien que les supera profesional y personalmente de manera abrumadora.
Por otra parte, para sus superiores, tampoco el del acosado suele ser un perfil cómodo, ya que se teme que el aprendiz supere al maestro y le desplace de la estructura de poder en la que éste se encuentra instalado.

Si tenemos más o menos claro este punto de partida, lo que viene después es la consecuencia lógica del comportamiento humano ante la percepción del peligro… ¡defenderse atacando!.
Como decía Thomas Hobbes, “El hombre es un lobo para el hombre”
 
Los envidiosos necesitan ser siempre los protagonistas de la película, su inseguridad hace que necesiten ese reconocimiento, y si personalmente no conseguimos prevalecer por la vía del mérito profesional tendremos que recurrir a otras estrategias para eliminar de nuestro entorno a quien nos pueda eclipsar. 

Cuando el inseguro/amenazado no sepa cómo canalizar el malestar y la zozobra que le provoca la superioridad del compañero o subordinado empezará a surgir en su  interior la rabia, el resentimiento y a partir de ese momento, el acosador valora, planifica, y premedita qué estrategia emplear para neutralizar el peligro que personifica para él el acosado. Por supuesto esas planificaciones perversas pillan al acosado fuera de juego y le causan un impacto emocional enorme-
El acoso tiene una naturaleza finalista: hacer desaparecer al acosado, anularle, provocar su desgaste y su sufrimiento moral hasta llevarle a la extenuación y desencadenar que, tras este padecimiento y por “voluntad propia”, abandone la Organización.
El acosador busca deliberadamente causar daño psicológico y moral y dañar la autoestima de su víctima mostrando desprecio hacia ella y atacando a su honor e imagen, buscando aliados y poniéndolos en su contra, tergiversando la realidad o buscando cualquier fallo en el acosado para hacerle sentir mal.

Las técnicas para lograr tal fin son múltiples, pero en todas ellas se encuentran en estos tres elementos:
§  La intencionalidad de desgastar a la víctima
§  La persistencia continuada en el tiempo de las conductas 
§  La finalidad última de hacer desaparecer al acosado del entorno laboral.

En el acoso lo más complicado es que nos movemos en el mundo de la mayor sutileza. Hablamos de conductas aparentemente inocentes, pero que van golpeando como una gota que permanentemente va erosionando una roca de forma lenta pero constante a veces con mayor intensidad, a veces con menor. Algunos ejemplos de dichas conductas sutiles podrían ser:
Que alguien olvide proporcionarte informaciones de contenido importante y necesario para el desempeño de tus funciones
§  Que los temas de tu ámbito de responsabilidad  pasen sistemáticamente al final de la lista de cosas a tratar,
§  Que alguien te salte y asuma por ti las tareas que tienes asignadas,
§  Que te encomienden mayoritariamente tareas absurdas o sin sentido,
§  Que te veas obligado, ante la falta de medios, a hacer tareas que por tu clasificación profesional en el organigrama no te correspondería desarrollar,
§  Que dejen de convocarte a las reuniones… o ¡peor aún!, que te convoquen con cinco minutos de antelación a las misma porque “olvidaron avisarte antes”.
§  Que nunca se te reconozca un logro y se magnifiquen sistemáticamente tus errores.
§  Que siempre se sostenga la postura contraria a la que tu defiendes sin ni siquiera permitirte expresar con libertad tus puntos de vista … etc.
§  Que se manipule cualquier información para culpabilizarte de errores generales.
 

Pero además, podrán presentarse también otras técnicas colaterales erosionadoras tremendamente eficaces cuando se ponen al servicio de estos fines:  
§  Así, si tenemos presente que el objetivo es el desgaste emocional de la víctima,  es innegable que no hay nada mejor que recurrir a la crítica difamatoria  y al descrédito por la espalda, así como a crear camarillas para hacer frente común contra el acosado, ¡la unión hace la fuerza!, ¿no?                                                                           
§  El aislamiento del acosado es igualmente uno de los objetivos fundamentales que todo acosador persigue para lograr el desmoronamiento emocional  de su víctima.                  
§  Muchas veces también la provocación es parte fundamental de la estrategia. Si ésta rebasa ya los límites de tolerancia del acosado y éste se revelase el acosador sabrá darle la vuelta a esta situación para presentarse él mismo como víctima y desequilibrar aún más si cabe a quien está padeciendo esta estrategia de tortura. No olvidemos tampoco que el fenómeno del acoso aparte de alimentarse de la inseguridad tiene un gran componente de cobardía. Por esa cobardía es por lo que el acosador suele buscar aliados pues en el fondo no es capaz de enfrentarse solo a la víctima pues su brillo le da miedo.

Los Efectos del acoso laboral

“Dad la palabra al dolor: el dolor que no habla, gime en el corazón hasta que lo rompe”(William Shakespeare)
Llegará un momento en el que la víctima ya no sabrá cómo acertar, no sabrá si expresar o no sus opiniones, si intentar mantener una cordialidad pese a todo, o si sacar los dientes para que los ataques silenciosos y sibilinos cesen.
Las risas a su espalda se suceden, la ironía en el trato y la falsa amabilidad forzada resultan ya insultantes… la víctima no consigue entender qué es lo que ha hecho mal para generar a su alrededor esta hostilidad que debe ser transparente para todo el mundo, ya que nadie hace nada por que cese.
Lo más terrible de todo es que al final llega un momento del bucle en el cual el acosado se convierte en su propio verdugo por la vía de atribuirse a si mismo, a su carácter, a su conducta, el ser el causante de todo este orquestado mecanismo en su contra y destrozándose de este modo aún más su ya maltrecha autoestima. 
Las conclusiones:
 “No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás.”(Lao Tse) 
Si alguna vez escuchas a una víctima de acoso moral relatar su experiencia, no podrás olvidar su angustia, su modo de expresar su sufrimiento y su pánico al relatar lo que para esta persona es el desempeño diario de su trabajo,  recuerda mucho a los testimonios de mujeres maltratadas que algunas veces escuchamos en los medios de comunicación.
El acoso moral es una lacra, por desgracia hoy presente en la cotidianeidad de muchos entornos laborales y cuyo germen también se extiende preocupantemente por los centros escolares. Es una verdad silenciosa, a la vez que también es una fuente injusta e injustificable de sufrimiento para muchos trabajadores, cuyo único pecado consiste en ser excepcionales, y cuyo dolor irradia colateralmente a sus entornos familiares.
Todos debemos contribuir a su erradicación e implicarnos en ello activamente, evitando llamar acoso moral a lo que no lo es y abandonando la comodidad de las medias tintas cuando estemos realmente ante un caso que lo sea.  No miremos hacia otro lado y orientémonos hacia la gestión preventiva de este problema, para ello, procuremos estar alerta ante la aparición de sus señales en el entorno escolar de nuestros hijos, ya que educándoles a ellos en valores estaremos actuando también sobre el ADN emocional de los trabajadores del mañana. No perdamos de vista que tanta ayuda psicológica necesita el acosador como el acosado y que ambos son dignos de lastima por su sufrimiento. El acosador lleva en su interior una envidia que no le deja avanzar ni brillar nunca con luz propia y el acosado va minando su autoestima y la luz de su brillo se va apagando como la de una luciérnaga que se esconde.

 “Los éxitos grandes los recibiré poco a poco para que la envidia de los que me conocen no me lastime”.
La Biblia

 

lunes, 29 de mayo de 2017

MORATONES EMOCIONALES INVISIBLES

Es cada vez más frecuente que acudan a la consulta personas que soportan durante largos y sostenidos períodos de tiempo algún tipo de maltrato psicológico. Generalmente, ese maltrato proviene de la pareja, aunque también puede tener su origen en algún compañero de trabajo, un jefe, un amigo, un familiar o cualquier otra persona del entorno más próximo o cercano.
El maltratador sabe que sus palabras tienen poder para someter a su víctima. Esas palabras pueden golpear mucho más fuerte que una agresión física visible al resto; el maltrato verbal deja cicatrices emocionales mucho más profundas que los golpes, pues tardan más tiempo en desaparecer. Los maltratadores siempre aparecen disfrazados de personas amigables, sonrientes, afables; parecen sinceros y muestran educación, pero con el tiempo empieza el conflicto verbal.
El maltrato emocional se utiliza para alcanzar aquello que se quiere mantener bajo control. Si bien al principio de una relación personal es difícil darse cuenta que estamos ante un maltratador, a medida que pasa el tiempo se empiezan a sentir las heridas que provoca la convivencia con el maltrato.
El maltratador actúa de forma lenta y progresiva en muchas ocasiones y eso dificulta a la víctima la capacidad para frenarle a tiempo, antes que se incrusten en ésta los moratones invisibles.
A medida que avanza la relación aumentan las descalificaciones y el maltrato se hace más y más evidente. Así, el maltratado/a suele tomar conciencia de la situación cuando ha pasado mucho tiempo, preguntándose cómo es posible que la otra persona se comporte así. Al descubrirlo, su autoestima ya está muy afectada y se siente muy frustrado y lleno de rabia por haber soportado la manipulación continuada.
La violencia se aprende, no es algo innato; es una forma de utilizar el poder. Cuando ésta se define como sistema de comunicación familiar habitual define el modo en que se relacionará esa familia. Así, los niños que crecerán con padres maltratadores, de adultos, reconocerán esa forma de comunicación, poniéndola en práctica y reproduciendo ese comportamiento con sus futuras parejas, convirtiendo esa forma de actuación como algo normalizado y dejando de percibirlo como una conducta insana. El maltratador elige muy bien a su víctima. Muchas veces éstas son empáticas, carismáticas, sensibles, brillantes, trabajadoras y exitosas, pudiendo suceder también lo contrario y ser personas vulnerables, con miedo al rechazo y nula capacidad para establecer límites. Tanto en un tipo de víctima como en el contrario, cuando ésta por fin se da cuenta de la situación, el maltratador, que no es consciente de lo sucedido, se sorprende de la reacción de su víctima, sintiéndose abandonado. Al ocurrir esto, el maltratador puede entonces adoptar el papel de víctima y sentirse, equivocadamente, con todo el derecho a defenderse, ya sea atacando o a través de la manipulación y la proyección de culpa hacia su víctima.
Asumamos el control de nuestras vidas; no permitamos que las personas usen la culpa para controlarnos. No permitamos el maltrato en ninguna de sus versiones. Deja que tus emociones te guíen como un mapa para alejarte de gente que quiere ejercer control sobre ti. Aléjate de ello y serás, en definitiva, mucho más feliz.

lunes, 27 de febrero de 2017

DE LA OSCURIDAD A LA LUZ


Cuando tocamos fondo el abismo aparece ante nosotros como un enorme gigante que nos traga sin remedio. Nos sentimos engullidos por una fuerza que no somos capaces de controlar y nuestras resistencias desfallecen sin remedio. Todos, en algún momento de nuestras vidas, atravesamos alguna crisis existencial que nos coloca sin remedio en una posición de miedo, frustración, indefensión, tristeza o rabia.

Aunque a veces nos encontremos en un túnel sin salida y pensemos que somos incapaces de alcanzar la luz, toda sombra, tras el sufrimiento profundo, nos enseña que cuando aquella vuelve a brillar de nuevo podemos ver reflejos distintos antes jamás vistos. Hay una lección y una lectura después de cada crisis personal, un aprendizaje y una oportunidad de ser mejores. La vulnerabilidad deja en nosotros la grandeza de un manto de humildad, sereno y nítido, como el rocío de una nueva mañana. La catarsis lleva a un nuevo orden, sin duda mejor y diferente tras lo aprendido, aunque el transcurrir del camino nos cueste verlo así. Valoramos de esta forma más nuestro momento presente, de una forma más consciente y reconocemos a quienes han estado presentes en cada momento, alentándonos y sosteniéndonos hasta que por fin podamos resurgir de las cenizas como el ave fénix.
A todos nos cuesta pedir ayuda, sin embargo es un signo de grandeza saber pedir ayuda y recibirla tanto como saber darla y entregarla generosamente cuando nos es solicitada. Es un intercambio y flujo natural de la vida que nos equilibra el dar y recibir de un modo natural, pues todos somos iguales, construidos de la misma materia y de los mismos sueños, fragmentos de meteoritos milenarios pasados que dejaron huellas en nuestras almas a través de los siglos de evolución. Algunas de esas huellas son invisibles y sutiles, pero otras a veces se hacen visibles y nos desgarran por dentro. Cada uno de nosotros tenemos un poder infinito que proviene de generaciones pasadas con increíbles fortalezas como legado de nuestros antepasados, que nos han dejado todo cuanto somos y la posibilidad de construir nuestro mejor futuro.
Ser capaces de recibir  ayuda nos enseña también, cuando recobramos el control, a ser capaces de devolverla de un modo generoso. Dar y recibir amor, solo se trata de eso, de una ayuda sincera y comprensiva, empática, pues todos formamos parte de un mismo origen y de algo único, de una misma familia que a través de generaciones nos coloca aquí, donde somos y donde estamos para desempeñar algo en la vida.
A pesar de nuestras angustias y miedos somos mucho más que eso, podemos aceptar esos temores y angustias como una parte de nosotros mismos, transformándolos en fortalezas renovadas.  A veces solo un movimiento sutil de confianza en nuestras capacidades, algo tan leve como el elevar las alas del vuelo de un mirlo, puede hacernos resurgir a la vida. La sutileza de la confianza en nosotros mismos y en nuestras infinitas posibilidades pueden devolvernos de nuevo a la salida del túnel y solo allí la luz es más pura y luminosa que antes.
La verdadera curación a cualquier proceso emocional reside dentro de nosotros mismos y, aunque podamos pedir ayuda en ese camino y orientación, cada uno de nosotros somos los maestros de nuestra propia ayuda. Todo reside dentro, no en el exterior.
Me siento una gran afortunada por dedicarme a una profesión en la que he podido brindar mucha vez ayuda a personas en procesos emocionales dolorosos, pero de gran crecimiento personal. También me siento agradecida por haber podido recibir esa ayuda cuando en momentos difíciles he tenido que contar con ella. El tocar el sufrimiento con nuestras propias manos nos coloca en disposición de entender el de otros de un modo claro y revelador.
 A todos nos cuesta pedir ayuda,sin embargo es un signo de grandeza ser capaces de hacerlo y recibir esa ayuda sin limites para luegpmde nuevo recobrar el control y estar en disposicion de ayudar a otros. Dar y recibir amor,solo.se trata de eso,de la.ayuda amorosa yndesinteresada pues todos formamos parte de una misma cosa,de un mismo origen,de una misma.familia que a traves de las generaciones nos coloca aqui y A todos nos cuesta pedir ayuda,sin embargo es un signo de grandeza ser capaces de hacerlo y recibir esa ayuda sin limites para luegpmde nuevo recobrar el control y estar en disposicion de ayudar a otros. Dar y recibir amor,solo.se trata de eso,de la.ayuda amorosa yndesinteresada pues todos formamos parte de una misma cosa,de un mismo origen,de una misma.familia que a traves de las generaciones nos coloca aqui y ahora.Gracias,me siento una afortunada por que he aprendido a dar ayuda y a recibir ayuda y en ambos casos he sido generosamente compemsada.A todos nos cuesta pedir ayuda,sin embargo es un signo de grandeza ser capaces de hacerlo y recibir esa ayuda sin limites para luegpmde nuevo recobrar el control y estar en disposicion de ayudar a otros. Dar y recibir amor,solo.se trata de eso,de la.ayuda amorosa yndesinteresada pues todos formamos parte de una misma cosa,de un mismo origen,de una misma.familia que a traves de las generaciones nos coloca aqui y ahora.Gracias,me siento una afortunada por que he aprendido a dar ayuda y a recibir ayuda y en ambos casos he sido generosamente compemsada.atarsis lleva a un nuevo orden sin duda mejor y diferente tras lo aprendido.Valoramos mas cada momento presente y de una forma mas consciente,conocemos a quienes han estado presentes en cada momento alentandonos y sosteniendonos hasta que por fin podemos resurgir de las cenizas como el ave fenix. A todos nos cuesta pedir ayuda,sin embargo es un signo de grandeza ser capaces de hacerlo y recibir esa ayuda sin limites para luegpmde nuevo recobrar el control y estar en disposicion de ayudar a otros. Dar y recibir amor,solo.se trata de eso,de la.ayuda amorosa yndesinteresada pues todos formamos parte de una misma cosa,de un mismo origen,de una misma.familia que a traves de las generaciones nos coloca aqui y ahora.Gracias,me siento una afortunada por que he aprendido a dar ayuda y a recibir ayuda y en ambos casos he sido generosamente compemsada.atarsis lleva a un nuevo orden sin duda mejor y diferente tras lo aprendido.Valoramos mas cada momento presente y de una forma mas consciente,conocemos a quienes han estado presentes en cada momento alentandonos y sosteniendonos hasta que por fin podemos resurgir de las cenizas como el ave fenix. A todos nos cuesta pedir ayuda,sin embargo es un signo de grandeza ser capaces de hacerlo y recibir esa ayuda sin limites para luegpmde nuevo recobrar el control y estar en disposicion de ayudar a otros. Dar y recibir amor,solo.se trata de eso,de la.ayuda amorosa yndesinteresada pues todos formamos parte de una misma cosa,de un mismo origen,de una misma.familia que a traves de las generaciones nos coloca aqui y ahora.Gracias,me siento una afortunada por que he aprendido a dar ayuda y a recibir ayuda y en ambos casos he sido generosamente compemsada.
 

 
 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

LAS PALABRAS SON EL CAMINO A LA ESPERANZA

La mayoría de los estudios y encuestas sobre problemas matrimoniales cataloga la comunicación como una de las principales causas de los problemas de pareja. Los estudios realizados alrededor del tema del divorcio apuntan a señalar la mala comunicación de la pareja como uno de los factores que agrava los conflictos. A menudo parejas acuden a mi consulta con frases como: “No podemos hablar de nada importante sin pelear”, “Mi esposa es demasiado sensible”, “Siempre está llorando, gritando o quejándose de algo”, “Sencillamente la evito; es más fácil”, “Como todo lo hago mal, lo mejor es no hacer nada”.

La comunicación es esencial en cualquier relación de pareja porque a través de ella podemos conocer, comprender y amar a las personas, ya que no se puede amar lo que no conocemos. Además es importante comunicarnos para que nuestra pareja sepa lo que nos gusta, lo que pensamos, lo que sentimos, lo que necesitamos o esperamos de la vida y con esto nuestra pareja podrá tener un mayor conocimiento en general de nosotros y podrá entendernos y ayudarnos cuando así lo necesitemos.

La comunicación es algo fundamental  en las relaciones que tenemos y esa manera de comunicarnos se aprende desde que somos pequeños, con los padres, quienes serán los referentes a la hora de buscar pareja y en la manera de comunicarnos con ella, entendiendo como “normal” aquella comunicación que mis padres tenían entre ellos y copiando uno u otro modelo de ellos, el del padre o el de la madre. Es importante hacer un alto en el camino y evaluar hasta qué punto hemos permitido que la mala comunicación erosione la relación de pareja. Un matrimonio en el que el orgullo lleva a evitar toda evaluación de ideas, así sean diferentes en cada uno de los cónyuges, está camino al fracaso. La comunicación llega a ser efectiva entre los cónyuges cuando, a pesar de las diferencias de opinión, se establece un canal de diálogo conducente, no a agravar la situación, sino a procurar el entendimiento. Nos damos un espacio para intercambiar ideas, sentimientos y opiniones, y profundizar en el conocimiento del otro.

La comunicación, para que sea sana, debe ser coherente. Lo que decimos con las palabras debe estar en sintonía con lo  que  expresamos  con  los afectos.  A  las  palabras  deben  corresponderles  sentimientos, comportamientos y gestos coherentes.  Además una buena comunicación es intencionada,   significa  saber  qué  se  dice  y  querer  decir  las  cosas concretas  de  la manera  apropiada. Además la comunicación debe ser clara y transparente, sin segundas intenciones para no dar lugar a interpretaciones.

Cuando conocemos a una pareja, ésta trae tras de sí a todo su sistema familiar y posiblemente si en la casa de uno de los cónyuges no se comunicaban sus padres, él o ella consideren que lo normal sea la ausencia de la comunicación. Por el contrario puede suceder que el otro cónyuge viviese en un ambiente familiar donde se decía todo y se expresaban los afectos de forma desbordada, por lo que le costará entender a una pareja que no expresa ni comunica nada, que a su vez verá excesiva la forma de comunicarse de  aquél.

Pedir ayuda cuando la comunicación no es adecuada puede ser de gran ayuda pues al igual que hemos copiado la comunicación a través del aprendizaje vicario de nuestros padres podemos reaprender nuevas formas de comunicación más sanas para establecer puentes que nos acerquen a nuestra pareja y a otras personas con las que nos cuesta establecer una comunicación efectiva. Quizá si entendemos que replicamos las conductas de nuestra familia de origen y nuestra pareja las de la suya podamos crear nuevas formas genuinas de entendernos desde el tú y yo, construyendo un nosotros.

Algunas sugerencias para la comunicación en la pareja podrían ser, entre otras:

Ø Cada uno habla por él y no en el sitio del otro. 

Ø Nadie es capaz de leer la mente de los demás. 

Ø No interrumpir al otro cuando habla. 

Ø Evitar los “dobles sentidos”. 

Ø No usar intermediarios. 

Ø Ninguna alusión, ironía,  

Ø No remover el pasado. 

Ø Un tema cada vez. 

Ø Utilizar un lenguaje propositivo. 

Ø Esperar 5 segundos antes de contestar. 

Ø  Hablar en “yo” y no en “tú”. Hablar de lo que yo siento ante esa actuación sin juzgar los actos del otro

 Las palabras iluminan nuestros pasos y aprender a expresarnos de nuevo con las palabras y la comunicación adecuada es como aprender a caminar de nuevo; es difícil pero no imposible, y en pareja, si el esfuerzo es de ambas partes, el recorrido del camino se reduce a la mitad, pues cada uno recorrerá una parte del mismo para reencontrarse con el otro en el encuentro con la mejor versión de cada uno de nosotros mismos y el reconocimiento de la del otro. El camino es difícil pero sin duda vale la pena, pues no existe aprendizaje más apasionante y reconfortarte que el conocimiento de uno mismo ni mayor maestro en la vida que las parejas.

Os animo a todos a regalaros estas fiestas un espacio de comunicación con el otro si podéis hacerlo solos, y si no es posible, pidiendo ayuda a un profesional especializado en la comunicación familiar y de pareja. Las palabras bien empleadas deshacen nudos y angustia. Las palabras adecuadas iluminan el camino y lo llenan de nuevas esperanzas.