miércoles, 14 de febrero de 2018

UNO MAS UNO SUMAN MÁS DE DOS

Las parejas, cuando se conocen, en muchas ocasiones se enamoran desde sus carencias y ven en el otro todo aquello que admiran y de lo que creen carecer en sí mismos. Pasa el tiempo y con nuestra evolución personal, aquello que un día vimos admirable ya empieza a cansarnos e incluso, en ocasiones, a molestarnos y empiezan los problemas en la pareja, que normalmente atribuimos a que la otra persona ha cambiado, cuando en realidad somos nosotros los que, al evolucionar, la vemos de un modo distinto.
Muchas parejas simplemente repiten el comportamiento que sus padres u otros miembros de la familia tuvieron en su propia relación. Entonces, el terapeuta de pareja puede ayudar a identificar estos patrones de comportamiento -en el miembro, o en ambos, para desarrollar una respuesta más sana-.
Uno de los grandes inconvenientes de la terapia de pareja es que se suele acudir cuando se lleva mucho tiempo en situación de malestar y no cuando uno de ambos se da cuenta de que las cosas ya no son como antes o como se esperaba que fuesen en un principio. En muchos casos la única solución es la separación y la tarea del terapeuta facilitar que ésta sea lo más sana posible y ayudar a transitar el dolor de la manera más adaptativa que se pueda.
En las dificultades que aparecen en las relaciones como en la elección de la pareja influyen muchísimas causas y factores y uno de ellos es la personalidad de cada uno de los miembros de la pareja por lo que el trabajo terapéutico tiene que ser también un espacio terapéutico de trabajo individual, donde la autoestima y el ego personal se conozcan y se trabajen individualmente y se adquiera un profundo conocimiento de uno mismo antes de tratar de entender al otro.
También influirá de forma determinante la relación que tuvimos con nuestros padres; si tuviste muy buena relación con tu madre buscarás una mujer que se parezca a tu madre, o si la echas de menos a alguien que la sustituya y te cuide como una madre.
Si tu padre era un ídolo para ti tu pareja tendrá sus mismas características, o pondrás como condición que eso que tu padre hacía y no soportabas, tu pareja también lo odie profundamente.
Las proyecciones que hacemos de estas dos relaciones en la relación de pareja son enormes; es importante ser consciente de ello para no encadenar a nuestra pareja a una realidad que no es ciertamente la suya, sino nuestra mirada inconsciente.
Otro aspecto fundamental que influye es el propio recuerdo de la relación de pareja que tus padres tuvieron entre ellos.
Los recuerdos de infancia sobre cómo se trataban o si en su relación hubo infidelidades son aspectos que influirán en la tuya. Puede que escojas repetir el patrón del que fue infiel, puede que escojas el de la víctima. Si se divorciaron cuando eras muy pequeño sin volver a construir nuevas parejas, puede que para ti sea muy complicado mantener una relación de larga duración.
Si la relación de pareja de tus padres no  era buena, si no se querían, no se deseaban, o estaban juntos solo por inercia o por miedo a separarse, posiblemente ocupaste un triángulo en su relación.
En los triángulos con los padres los hijos crecen en un mal lugar, establecen lealtades profundas con uno de ellos y se vuelven incapaces de valorar al otro género o de respetarlo.
Respóndete sinceramente a estas preguntas: ¿Eres la hija preferida de papá, o el niño mimado de mamá?, ¿Eres la competidora de mamá? El psicólogo te ayudará a responder y entender tus respuestas, pero trata de acudir a uno que trabaje desde una perspectiva sistémica donde se tenga en cuenta a los sistemas familiares y las características y las relaciones entre ellos.
Además piensa que si acudes a terapia de pareja debes estar dispuesto a trabajar en un conocimiento profundo de ti mismo y de tu propia familia y que ese trabajo no se limita solo a las sesiones que se realizan en consulta sino a un trabajo en casa, siendo las tareas  acordadas una parte importante de la terapia ya que permite que los aprendizajes se consoliden y se generalicen. Además, hay que pensar que las tareas para casa, casi siempre, están pensadas para ambos y suelen ser divertidas e interesantes.
Solo puedo deciros que no escogemos a la pareja por casualidad, sino más bien por causalidad y que es una de las personas de las que más aprenderemos de nosotros mismos si estamos dispuestos a ser humildes y reconocer nuestras carencias y las dificultades que repetimos a partir de lo que nuestro sistema familiar no supo hacer mejor, sin juzgar al otro y sin juzgarnos a nosotros mismos, aceptando que cada uno hace lo mejor que puede en cada momento al igual que nuestros padres lo hicieron del mismo modo. El simple hecho de entenderlo, mirarlo y aceptarlo nos da las posibles soluciones y nos libera de cargas innecesarias del pasado y presente, ofreciéndonos un futuro más esperanzador.
 

viernes, 12 de enero de 2018

EXPECTATIVAS DE FAMILIAS PERFECTAMENTE IMPERFECTAS


Hoy necesitaba más que nunca reflexionar sobre el tema de las expectativas, porque no me sentía bien después de unos días de reposo cargados de fiebre y tos.

Nacemos desnudos y puros, sin maldad, sin creencias que nos limitan, inocentes. Pero esa pureza poco a poco es sustituida y suprimida por conceptos que nuestros padres, profesores, sociedad y medios de comunicación, entre otros, nos enseñan. Nos "programan" con un guion erróneo de cómo deben ser las cosas, los conceptos y prioridades de la vida, porque ellos, a su vez, fueron programados anteriormente de un modo semejante y en eso creen.

Las personas nos pasamos gran parte de nuestras vidas sintiéndonos mal por lo que alguien nos hizo o, por el contrario, dejó de hacer, ofendidos por lo que alguien dijo o por lo que no supo decir. Todo ello depende de lo que cada uno esperamos del resto, de las expectativas que creamos cada uno de nosotros con nuestros pensamientos sobre lo que esperamos de los otros y en especial de nuestras familias y aquellos a quienes apreciamos y amamos

TÚ esperabas que tus padres te dieran más amor... ¡no te ofendas!...son "tus" expectativas de unos "padres ideales", pero seguro que ellos lo hicieron lo mejor que supieron y pudieron.
TÚ esperabas que tu pareja reaccionara de una manera y no lo hizo...tu pareja no te ha hecho nada, sino que es la diferencia entre lo que tú esperabas y lo que ella sintió y supo o pudo hacer. TÚ esperabas unas navidades donde el amor y la alegría lo inundasen todo y nuevamente tus expectativas te ofenden, pues todo eso no depende de ti únicamente y la sensación de sentirte herido por lo que te hacen los otros se irá cuando dejes de poner las expectativas en los demás, creyendo que se comportaran como tu deseas o esperas. Solo puedes poner expectativas reales sobre aquello que depende exclusivamente de ti.

Es necesario tener muy claro y entender que nadie te ha ofendido y que son tus "expectativas" de cómo deberían actuar los demás lo que te molesta.
Estas ideas son el resultado de las influencias externas a lo largo de tu periodo de aprendizaje y de cómo podemos aprender de nuevo, renaciendo a nuevos estilos de vida más sanos. Es necesario saber que la mayoría de las personas nunca van a ser y a comportarse como tú deseas porque son libres de hacerlo a su manera.  Ni padres, ni hijos, ni amigos, ni parejas se comportaran según el concepto que tú tienes de cómo se deberían comportar, pues es solo tu creencia y no la realidad. Todos somos parte del engranaje de la naturaleza y el hecho acertado es dejarlos fluir sin intentar controlarlos.

Nuestras familias si bien no son perfectas ni como deseamos, son las que tenemos y las que nos han traído a la vida. Amarlas y disfrutarlas tal y como son sin poner expectativas y dejarlas fluir es algo difícil pero muy sano emocionalmente. Sin embargo, eso no significa que no podamos pedir lo que necesitamos a nuestros seres queridos, eso sí, aceptando cualquier respuesta y expresando nuestro malestar si alguna situación nos resulta desagradable o dolorosa, pues cualquier emoción que no gestionamos, comprendemos o aceptamos puede ser causa de un síntoma y una enfermedad de mayor o menor gravedad. Cualquier emoción silenciada para no crear conflicto acaba generando un síntoma en nuestro cuerpo para sacarlo de otro modo diferente al natural, que es expresando la emoción a través de la comunicación y liberándola al transitarla y sentirla sin quedarnos atrapados en ella. El síntoma y la enfermedad es pues un mensaje del cuerpo que nos invita a expresar y gestionar nuestras emociones. La enfermedad común de estas fechas navideñas es la gripe, que está relacionada con la ira con respecto a alguien o algo, que dijo o hizo alguna cosa que no te gusto o no supiste encajar. La emoción que se oculta detrás de una gripe o resfriado puede ser:

·         Reacciono mal ante las opiniones o críticas de los demás.

·         Miedo a reaccionar con furia.

·         Miedo a defender mi opinión o posición.

·         Incapacidad para "responder" asertivamente.

Cuando hay peleas  o discusiones prolongadas en el tiempo, entonces,  el resfriado se convierte en bronquitis. Esas peleas no son discusiones sino más bien la incapacidad emocional para expresar al otro aquello que nos hace sentir mal por no disgustarlo, reteniéndolo por miedo.

Cualquier enfado puede acabar en resfriado si no lo gestionas adecuadamente. Para gestionarlo, lo primero será tomar conciencia del enfado. Recuerda que si hay síntoma es porque no somos conscientes del conflicto. Reconoce lo que te enfada y cámbialo, si tienes que ir a la comida de navidad puedes ir,  pero sin expectativas, aceptando la situación y no esperando que los demás cambien. Si te enfadas es por tus expectativas, porque quieres que las cosas sean como tú crees que deben ser; sin expectativas no hay enfado ni frustración. Es más, cuando no hay expectativas, cuando tu cambias, las personas cambian y ya no hacen nada que te pueda enfadar, pues ya no hay falsas esperanzas de la familia perfecta tal y como cada uno la entendemos según nuestras creencias, muchas veces basándonos en comparaciones irreales con otra familias aparentemente felices y perfectas.

Practica vivir sin expectativas en referencia a cómo deben comportarse los demás; practica vivir el presente sin esperar nada de nadie y verás como un mundo mágico se abre ante ti. 

 



miércoles, 13 de diciembre de 2017

NAVIDAD , TIEMPO DE HONRAR A LOS QUE TRAJERON LA VIDA


La Navidad es tiempo de costumbres que  invitan a participar de un  mensaje de amor y de entrega. La Navidad es, además, la fiesta de los reencuentros familiares y reúne a varias generaciones cuyos dos polos principales son los nietos y los abuelos. De hecho, cuando estos últimos pueden, son ellos los que reciben a la familia. Es la manera de “ocupar su lugar”. En esta época, compartir las tradiciones en familia y  transmitir la importancia de dar y recibir amor, de ser solidarios, de alimentar el espíritu y de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, se convierten en el mejor regalo que podemos ofrecer a nuestros seres queridos. Cada Navidad es una nueva oportunidad para colocarnos en el lugar que nos toca en nuestro sistema familiar, en el de hijos, nietos, padres, hermanos o compañeros. Nos gustaría que, por lo menos en Navidad, olvidáramos los rencores del pasado y prevaleciera siempre el perdón y la reconciliación, para conseguir una convivencia navideña llena de felicidad y de paz entre todos los seres humanos y, en especial, en cada una de nuestras familias. La Navidad nos lleva a sentimientos encontrados, al reencuentro con la familia y al recuerdo de los que ya no están. Recuerdo, de niña, el amor con que mi abuela preparaba estas fiestas para que todos nos reuniésemos alrededor de una mesa con una hermosa vajilla de cristal y los mejores manjares, el color rojo de los bombones de Nestlé y los colores brillantes de las galletas surtido iluminaban aquel comedor de madera. Todo depende de las expectativas que pongamos y el amor disponible. Si durante el encuentro familiar podemos dar amor sin esperar nada a cambio, pedir lo que necesitamos y hablar desde lo que sentimos  sin juzgar a nuestros seres queridos, entonces podremos sentir la esencia de la verdadera Navidad, la de la gratitud por los reencuentros, la de los abrazos esperados, la aceptación de que cada uno puede dar y entregar aquello de lo que dispone, y no más.

Las familias tienen pautas rígidas de funcionamiento y cuando se reencuentran de nuevo se vuelve casi de forma automática a esa rígida homeostasis enfermiza. Cuando algún miembro que está más sano deja de funcionar con los viejos patrones, el resto se resiste y se crean los conflictos. Ese que empieza funcionando de modo diferente siempre es considerado en la familia ”la oveja negra”. No se trata de volver a lo antiguo ni de imponer lo nuevo, solamente de respetar a los otros y pedir lo que necesitamos, desde la humildad. Solo de ese modo las situaciones pueden fluir y el reconocimiento del otro puede llevarnos a poder dar y recibir el amor en sus diferentes manifestaciones. Tal vez necesitamos un abrazo de mama y no lo pedimos y ella nos regala un jersey de angora para que nos abrace por ella, pues nadie la abrazó ni le explicó la importancia de hacerlo; tal vez tu abuela ya le tejía a ella esos jerséis como forma de amor y es esa su expresión amorosa. Puede que solo necesites palabras amables y que tu madre te diga que lo haces bien y recibas una silla para sostener tu peso pues ella no conoce otra forma de sostenerte. Si sabemos ver en lo sutil de las cosas, siempre podemos encontrar el amor o el miedo en cada conducta. En cada detalle están las dos emociones encontradas, que de forma mágica y misteriosa en Navidad se reúnen a cenar juntas con toda la familia. Entre luces, dulces, brillos y copos de nieve parece que lo invisible se hace más visible y se siente quienes están cerca y quienes, a pesar de la distancia, se siguen reuniendo al lado de nuestros corazones a cenar.
Por qué no pedir ese abrazo y darlo; tal vez si humildemente explicáramos lo importante que es para nosotros el reconocimiento de mamá o papá…
Este año he comprado un mantel nuevo de Navidad en honor a mi abuela y al amor que ella ponía en la mesa durante las fiestas y unos vasos nuevos para recoger el fluir de nuestro sistema familiar. Pondré unas velas para iluminar nuestros corazones y una intención de aceptar que, a pesar de todas nuestras diferencias, hay algo común en nosotros y es el amor que sentimos y el profundo deseo de que cada Navidad sea mejor que la anterior y podamos sentir el amor de nuestro sistema familiar. Habrá sitio para todos, los que vengan y los que no puedan venir y un pensamiento de amor y reconocimiento para cada uno de ellos. Para los que ya no están y miran desde las brillantes estrellas como el cristal de bohemia, un espacio en el corazón y el agradecimiento por un legado de amor.
Os recomiendo que cada uno viva estas fiestas desde la humildad y la gratitud, que mantengamos el ego a raya en cada instante compartido, aceptando las diferencias de nuestros seres queridos, no queriendo tener la razón y regalándosela esta vez al mayor que, por orden, es legítimo y llegó antes a la vida. Que expresemos con abrazos, besos, caricias, palabras de amor y miradas dulces nuestros mejores sentimientos por aquellos que nos dieron la vida, nuestros padres, por aquellos que dieron la vida a quienes nos dieron la vida, nuestros abuelos, por quienes vienen del mismo lugar que nosotros, nuestros hermanos, por quienes nos acompañan en nuestro camino, la pareja y por supuesto por quienes son la prolongación de nuestra vida, nuestros hijos. Pero démosle el lugar que tienen en la vida, valoremos el orden de llegada y honrémosles solo por ser. Es también un buen momento para acercarnos a aquellos de quienes elegimos aprender, amigos, compañeros de trabajo, jefes, todos ellos no están en nuestras vidas por casualidad sino para aportarnos algo y reflejarnos en ellos. Atrevámonos a observar nuestras luces y nuestras sombras a través del espejo de otros, soltar el miedo y volver al amor, al lugar que en esencia nos corresponde a todos. Avivemos en estas fiestas las llamas de nuestros corazones, juguemos como niños y sintamos sin miedo nuestro sistema familiar desde la gratitud y el respeto que se merece, pues algo milagroso emerge de él: nuestra vida.
 

domingo, 29 de octubre de 2017

¿TE ATREVES A SER TÚ MISMO?


Así como hay dos polos en un imán, uno positivo y otro negativo, las personas también cargamos con dos personajes en disputa; uno de ellos es el que se afana por el éxito material y el otro que aspira a elevarse espiritualmente. “Dos personas han estado viviendo en ti durante toda tu existencia; una es el ego: charlatán, exigente, histérico, calculador; la otra es el ser espiritual oculto, cuya suave y sabia voz has oído y atendido sólo en pocas ocasiones”.

El ego es una imagen de nosotros mismos que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida. Esta especie de personaje incluye creencias sobre cómo somos y sobre cómo deberíamos ser. El ego nos condiciona a creer que la fantasía que tenemos de nosotros es lo que somos.
La paradoja surge cuando, aun habiendo sido nosotros sus artífices, nos identificamos tanto con nuestro ego que acaba dictaminando nuestro comportamiento cotidiano. Esto sucede especialmente en nuestras relaciones con los demás. Un ejemplo de ellos sería que la mayoría de las personas de nuestra sociedad occidental mantiene de forma inconsciente la creencia de que en una discusión uno debe tener siempre la razón ya que, de lo contrario, esto será interpretado por los demás como un síntoma de debilidad e incluso de cierta estupidez. Esto hace que nos embarquemos a menudo en conversaciones vacías en las que, más que el escuchar y el enriquecimiento mutuo, lo que se da es una lucha entre egos hambrientos de atención y protagonismo. Este estado mental hace que, a menudo, cerremos las ventanas de nuestro ser por miedo a que nuestro ego salga lastimado de la batalla, impidiendo de paso que bocanadas de aire fresco lleguen hasta nosotros. El principal beneficio que sacamos de proteger nuestro ego es una sensación inmediata de seguridad. Esta sensación nos llega cuando logramos ponernos una etiqueta que describe quién somos (yo soy una persona que siempre tiene razón, que se sacrifica por el bienestar de los demás,  yo soy un buen profesional, yo soy sabio y con experiencia, yo soy una persona alegre y despreocupada...). Si pensamos sobre esto en profundidad, en seguida nos daremos cuenta que la sensación de control que esto nos proporciona es totalmente irreal. Sin duda, el ponerme una etiqueta me alivia porque me evita tener que decidir a cada instante quién o qué soy, me da una boya a la que agarrarme para no tener que luchar con la marea.
Sin embargo la boya nos impide movilidad. Así mismo actúa nuestro ego sobre nosotros: es como un apuntador que nos dicta qué parte del diálogo debemos recitar en cada momento.

La psicología cita que el ego es como el falso yo; algunas características del ego serían: hablar a espaldas de las personas para sentirnos mejores que ellas, encontrar los errores en nuestros subordinados para sentirnos superiores, o no aceptar que nos equivocamos, negándonos la oportunidad de aprender de nuestros errores. Se puede ser altruista y bondadoso para “mostrarnos” ante los demás y eso… también es ego.
Todos tenemos una inmensa colección de máscaras, las utilizamos según nos convenga ya sea en el ambiente social, laboral, familiar, de pareja, etc, las tenemos adheridas.
No sabemos diferenciar qué hacemos por nosotros mismos y qué hacemos por la manipulación del ego… El ego es una personalidad inferior que se crea cuando la persona tiene una autoestima baja, es decir, una sensación de baja valía y competencia personal. El ego, a través de sus múltiples manifestaciones, trata de ocultar a toda costa que la persona se siente internamente insegura, no valorada y poco querida.  Es por esa misma razón que utilizamos las máscaras para ser “aceptados”,
Pero lo real es que cuando nos conocemos, muy pocos podemos ver detrás de nuestras máscaras; no vemos a la persona, sino al personaje que la persona creó al sentirse desprotegida para así tapar las partes que podrían generar algún tipo de dolor, de esta manera nos sentimos más seguros en nuestra zona de confort, pero también más vacíos y desconectados de otros.
Para no correr riesgos utilizas una máscara (coraza o escudo protector) que es distinto a quien realmente eres: simple y vulnerable.  No sueles mostrarte de esta manera, ya que consideras que si la gente descubriera cómo eres en el fondo, no tolerarías ni la exposición, ni el altísimo nivel de vulnerabilidad que te conecta a la realidad en la que vives.
Tu mejor defensa para no mostrar tu vulnerabilidad, es mostrar máscaras, y de esta manera intentas suavizar el efecto de un rechazo.  Estas mascaras levantan paredes indestructibles entre las personas, ya que antes de entablar una relación sincera el boicot ya se ha activado, y la posibilidad de una conexión emocional, también.
Tú eres el que hiere primero, antes que aparezca la remota posibilidad de que te hieran a ti, y abandonas, mientes, engañas.  No es un mecanismo consciente, ya se ha instalado en tu subconsciente, y esta situación se repite ante estímulos similares.
Además, tu máscara cumple otra función: atraes gente que se ve seducida por esta actitud que has inventado, y no por quién realmente eres.  Al no poder dejar emerger tu verdadera personalidad, buscas personas que refuercen tu personaje y si te descubren y empiezan a ver tu verdadera persona sientes miedo y te alejas.  Prefieres relacionarte desde tu personaje y no desde el interés genuino en quien busca una conexión emocional contigo pues eso te aterra. Eso produce que las personas que no lleven máscara, cansadas acaben alejándose de ti, pues tu personaje ya les aburrió y vieron tu persona, pero tú no dejas que se acerquen a ella, no confías en ellas, porque no confías en ti.
 De este modo, ya sabes de antemano que nunca llegarás a algo concreto con parejas que logren ver más allá del personaje, sean ocasionales o con algún rasgo de estabilidad.  Eliges continuar en la misma posición, para minimizar  la posibilidad de sufrir.
Cada vez que aparece alguien que lee a través de todas tus máscaras, que logra una empatía muy especial contigo, y se conecta con tu vulnerabilidad y tus emociones más íntimas, esto te deja desprotegido e indefenso, sin saber qué hacer o cómo reaccionar, ya que en este caso los mecanismos de defensa inconscientes que venías activando no surten efecto. Esas personas suelen ser personas auténticas, por supuesto tienen ego, pues es inherente al ser humano, pero están liberadas de sus máscaras del ego, lo han transcendido al desnudarse ante sí mismas y ante el resto, han sufrido y se han sentido vulnerables, han aceptado sus luces y sus sombras y saben que no pueden gustar a todo el mundo y aun así se gustan a sí mismas. No necesitan protegerse constantemente ni crear personajes, pues viven con su persona.
Puedes deshacerte de tus máscaras si verdaderamente lo deseas.  La oportunidad de cambio hacia relaciones más gratas y saludables está en tus manos, sólo depende de ti decidir que ha llegado el momento oportuno para dejar las máscaras atrás y dejar que tu personalidad fluya, solamente tú lo decides.
¿Te atreves a ser tú mismo?

martes, 19 de septiembre de 2017

SANANDO EMPRESAS


Con los años, los beneficios y los avances de la Psicología se han ido extendiendo a diversos campos, entre los que se encuentra el mundo empresarial. Ya nadie pone en duda la necesidad de la Psicología de las Organizaciones y la importancia del estudio científico de la conducta en ámbitos laborales. La motivación, las actitudes, el estrés de los empleados y de los clientes son algunos de los conceptos claves en este ámbito y su compresión es imprescindible para mantener y progresar en cualquier negocio.
La atención psicológica empresarial ayuda a combatir el estrés causado por las relaciones de trabajo; los resultados se manifiestan en una mayor productividad y mejora en la toma de decisiones.
La terapia empresarial se ocupa del impacto de las relaciones entre trabajadores, socios, compañeros, jefes y como afectan estas a la empresa y a sus familias.
Una relación de trabajo diaria genera conflictos, de ahí que sea necesario tratar estos problemas para evitas la decadencia de la empresa y estimular el buen clima laboral.
La idea de la terapia empresarial es que el psicólogo sea el mediador desde el interior de la empresa, para hacer que los vínculos y objetivos tengan una estructura saludable. En la mayoría de los casos esta ayuda es clave para disminuir o eliminar el estrés laboral. El terapeuta o terapeutas empresariales, definen roles y trazan los objetivos alcanzables con estrategias definidas y equitativas para cada uno de los participantes.
Dado que la empresa se integra por individuos es inevitable que las historias personales surjan en éste ejercicio, pero precisamente se busca que el trabajo no afecte a la vida familiar.
La terapia empresarial comienza con una reunión en donde el psicólogo identifica los problemas de fondo que en su mayoría tienen que ver con la falta de una comunicación asertiva, no saber delegar responsabilidades y el crecimiento no planificado. La terapia permite ver a sus integrantes cuestiones que de otra manera no percibirían por la dinámica del día a día.
Cada vez más profesionales del mundo empresarial demandan este tipo de formación, al igual que cada vez más profesionales de la Psicología dirigen sus estudios e intervenciones al ámbito laboral. Desde  el Gabinete de Psicología VILA DE PAZ, te proponemos el desarrollo de diversas habilidades dirigidas tanto a optimizar tus horas en la oficina como para mejorar tu trato con el cliente. Entre ellas podemos destacar:
  • Motivación
  • Manejo del estrés
  • Atención y memoria
  • Inteligencia emocional
  • Neuromanagement 

    Además, nuestros talleres están dirigidos a todo tipo de empresas, bien si sus objetivos consisten en incrementar el rendimiento y la motivación de sus empleados, o bien lograr un mayor nivel de impacto en sus clientes y un mejor posicionamiento en el mercado.

    Nuestro compromiso es dotar a nuestros clientes de las competencias necesarias para afrontar los distintos escenarios del ámbito laboral, basándonos en una metodología participativa y poniendo un interés especial en el análisis de casos reales y el seguimiento de los aprendizajes.

    De este modo conseguimos que los participantes en nuestros talleres aumenten sus niveles de bienestar profesional y personal que tan relacionados están con el logro de los objetivos de negocio de las empresas.

    Gestionar equipos y obtener lo mejor de las personas es una de las tareas más apasionantes pero también más difíciles del entorno laboral. Para aprobar con nota esta asignatura es necesario adaptarse a las necesidades de cada miembro del equipo y desarrollar unas habilidades que nos permitan gestionar emociones, comunicarnos eficazmente, resolver conflictos, tomar decisiones, así como generar un ambiente que favorezca el trabajo en equipo, la creatividad y la productividad del grupo de trabajo.

    La inteligencia emocional, la comunicación asertiva y la capacidad para generar emociones positivas, serán ingredientes esenciales de un modelo de liderazgo que más allá de los conocimientos técnicos nos facilite liderar encontrado el equilibrio entre razón y emoción.

    A través del curso de liderazgo y gestión de equipos reflexionaremos sobre las competencias de un buen líder, realizando un diagnóstico de nuestro rol dentro del equipo y estableciendo planes de acción que nos permitan mejorar.

    Además disponemos de muchos otros cursos para empresas y  asesoramos y diseñamos CURSOS A MEDIDA PARA CADA DEPARTAMENTO, según sean las características y necesidades de cada uno de ellos.

    Ofrecemos SESIONES DE SEGUIMIENTO Y APOYO, una vez impartidos los cursos, para valorar la evolución de los alumnos, resolver dudas, situaciones nuevas o dificultades surgidas y reforzar los logros.


    Diseñamos y nos adaptamos a cualquier necesidad o sugerencia en función de las características del grupo al que vaya dirigido. Nuestras últimas experiencias de COACHING laboral han sido en el mundo de la salud, hostelería y profesorado. Hemos realizado formaciones a empresas como hospitales de la red balear, hoteles, colegios de primaria y secundaria entre otros y todos ellos con resultados muy satisfactorios.

  • Si deseas más información no dudes en contactas con nosotros a través del teléfono 617387828 o del mail sandrapgvilarin@hotmail.com y te asesoraremos en tu plan de formación empresarial personalizado. Nos encanta hacer felices a las empresas para encaminarlas al éxito.

jueves, 20 de julio de 2017

ENVIDIA LABORAL:EL BRILLO QUE MOLESTA A QUIENES VIVEN EN LA OSCURIDAD

La envidia a un reconocimiento es la principal causa de acoso laboral. "Los profesionales más dedicados y productivos son los que suelen sufrir más este acoso" (Iñaki Piñuel).
Deberíamos aproximarnos al tema teniendo claro que las raíces del acoso moral están en la envidia.

Personalmente, a pesar de ser psicóloga me cuesta entender  los fundamentos en los que se basa la envidia, y en especial la envidia profesional.

Las personas acosadas suelen ser personas brillantes en su profesión y en su vida personal, luchadoras y trabajadoras, empáticas y sinceras, y por ello suscitan la envidia de sus compañeros y, en ocasiones, incluso la de sus superiores.
El sujeto acosado es percibido como una amenaza por los envidiosos. Resulta para ellos frustrante el tener que medirse con alguien que les supera profesional y personalmente de manera abrumadora.
Por otra parte, para sus superiores, tampoco el del acosado suele ser un perfil cómodo, ya que se teme que el aprendiz supere al maestro y le desplace de la estructura de poder en la que éste se encuentra instalado.

Si tenemos más o menos claro este punto de partida, lo que viene después es la consecuencia lógica del comportamiento humano ante la percepción del peligro… ¡defenderse atacando!.
Como decía Thomas Hobbes, “El hombre es un lobo para el hombre”
 
Los envidiosos necesitan ser siempre los protagonistas de la película, su inseguridad hace que necesiten ese reconocimiento, y si personalmente no conseguimos prevalecer por la vía del mérito profesional tendremos que recurrir a otras estrategias para eliminar de nuestro entorno a quien nos pueda eclipsar. 

Cuando el inseguro/amenazado no sepa cómo canalizar el malestar y la zozobra que le provoca la superioridad del compañero o subordinado empezará a surgir en su  interior la rabia, el resentimiento y a partir de ese momento, el acosador valora, planifica, y premedita qué estrategia emplear para neutralizar el peligro que personifica para él el acosado. Por supuesto esas planificaciones perversas pillan al acosado fuera de juego y le causan un impacto emocional enorme-
El acoso tiene una naturaleza finalista: hacer desaparecer al acosado, anularle, provocar su desgaste y su sufrimiento moral hasta llevarle a la extenuación y desencadenar que, tras este padecimiento y por “voluntad propia”, abandone la Organización.
El acosador busca deliberadamente causar daño psicológico y moral y dañar la autoestima de su víctima mostrando desprecio hacia ella y atacando a su honor e imagen, buscando aliados y poniéndolos en su contra, tergiversando la realidad o buscando cualquier fallo en el acosado para hacerle sentir mal.

Las técnicas para lograr tal fin son múltiples, pero en todas ellas se encuentran en estos tres elementos:
§  La intencionalidad de desgastar a la víctima
§  La persistencia continuada en el tiempo de las conductas 
§  La finalidad última de hacer desaparecer al acosado del entorno laboral.

En el acoso lo más complicado es que nos movemos en el mundo de la mayor sutileza. Hablamos de conductas aparentemente inocentes, pero que van golpeando como una gota que permanentemente va erosionando una roca de forma lenta pero constante a veces con mayor intensidad, a veces con menor. Algunos ejemplos de dichas conductas sutiles podrían ser:
Que alguien olvide proporcionarte informaciones de contenido importante y necesario para el desempeño de tus funciones
§  Que los temas de tu ámbito de responsabilidad  pasen sistemáticamente al final de la lista de cosas a tratar,
§  Que alguien te salte y asuma por ti las tareas que tienes asignadas,
§  Que te encomienden mayoritariamente tareas absurdas o sin sentido,
§  Que te veas obligado, ante la falta de medios, a hacer tareas que por tu clasificación profesional en el organigrama no te correspondería desarrollar,
§  Que dejen de convocarte a las reuniones… o ¡peor aún!, que te convoquen con cinco minutos de antelación a las misma porque “olvidaron avisarte antes”.
§  Que nunca se te reconozca un logro y se magnifiquen sistemáticamente tus errores.
§  Que siempre se sostenga la postura contraria a la que tu defiendes sin ni siquiera permitirte expresar con libertad tus puntos de vista … etc.
§  Que se manipule cualquier información para culpabilizarte de errores generales.
 

Pero además, podrán presentarse también otras técnicas colaterales erosionadoras tremendamente eficaces cuando se ponen al servicio de estos fines:  
§  Así, si tenemos presente que el objetivo es el desgaste emocional de la víctima,  es innegable que no hay nada mejor que recurrir a la crítica difamatoria  y al descrédito por la espalda, así como a crear camarillas para hacer frente común contra el acosado, ¡la unión hace la fuerza!, ¿no?                                                                           
§  El aislamiento del acosado es igualmente uno de los objetivos fundamentales que todo acosador persigue para lograr el desmoronamiento emocional  de su víctima.                  
§  Muchas veces también la provocación es parte fundamental de la estrategia. Si ésta rebasa ya los límites de tolerancia del acosado y éste se revelase el acosador sabrá darle la vuelta a esta situación para presentarse él mismo como víctima y desequilibrar aún más si cabe a quien está padeciendo esta estrategia de tortura. No olvidemos tampoco que el fenómeno del acoso aparte de alimentarse de la inseguridad tiene un gran componente de cobardía. Por esa cobardía es por lo que el acosador suele buscar aliados pues en el fondo no es capaz de enfrentarse solo a la víctima pues su brillo le da miedo.

Los Efectos del acoso laboral

“Dad la palabra al dolor: el dolor que no habla, gime en el corazón hasta que lo rompe”(William Shakespeare)
Llegará un momento en el que la víctima ya no sabrá cómo acertar, no sabrá si expresar o no sus opiniones, si intentar mantener una cordialidad pese a todo, o si sacar los dientes para que los ataques silenciosos y sibilinos cesen.
Las risas a su espalda se suceden, la ironía en el trato y la falsa amabilidad forzada resultan ya insultantes… la víctima no consigue entender qué es lo que ha hecho mal para generar a su alrededor esta hostilidad que debe ser transparente para todo el mundo, ya que nadie hace nada por que cese.
Lo más terrible de todo es que al final llega un momento del bucle en el cual el acosado se convierte en su propio verdugo por la vía de atribuirse a si mismo, a su carácter, a su conducta, el ser el causante de todo este orquestado mecanismo en su contra y destrozándose de este modo aún más su ya maltrecha autoestima. 
Las conclusiones:
 “No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás.”(Lao Tse) 
Si alguna vez escuchas a una víctima de acoso moral relatar su experiencia, no podrás olvidar su angustia, su modo de expresar su sufrimiento y su pánico al relatar lo que para esta persona es el desempeño diario de su trabajo,  recuerda mucho a los testimonios de mujeres maltratadas que algunas veces escuchamos en los medios de comunicación.
El acoso moral es una lacra, por desgracia hoy presente en la cotidianeidad de muchos entornos laborales y cuyo germen también se extiende preocupantemente por los centros escolares. Es una verdad silenciosa, a la vez que también es una fuente injusta e injustificable de sufrimiento para muchos trabajadores, cuyo único pecado consiste en ser excepcionales, y cuyo dolor irradia colateralmente a sus entornos familiares.
Todos debemos contribuir a su erradicación e implicarnos en ello activamente, evitando llamar acoso moral a lo que no lo es y abandonando la comodidad de las medias tintas cuando estemos realmente ante un caso que lo sea.  No miremos hacia otro lado y orientémonos hacia la gestión preventiva de este problema, para ello, procuremos estar alerta ante la aparición de sus señales en el entorno escolar de nuestros hijos, ya que educándoles a ellos en valores estaremos actuando también sobre el ADN emocional de los trabajadores del mañana. No perdamos de vista que tanta ayuda psicológica necesita el acosador como el acosado y que ambos son dignos de lastima por su sufrimiento. El acosador lleva en su interior una envidia que no le deja avanzar ni brillar nunca con luz propia y el acosado va minando su autoestima y la luz de su brillo se va apagando como la de una luciérnaga que se esconde.

 “Los éxitos grandes los recibiré poco a poco para que la envidia de los que me conocen no me lastime”.
La Biblia